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4 de enero de 2026

“RONDALLAS” (2026): BUENA PELÍCULA ESPAÑOLA. RECIÉN ESTRENADA

 


  • Distribuye en cine: Beta Fiction

Sinopsis oficial

Dos años después del trágico naufragio de un barco pesquero que sacudió a un pequeño pueblo marinero gallego, algunos miembros de la rondalla, una agrupación de música tradicional en la que participan desde niños hasta ancianos, deciden que ya es hora de recuperar la ilusión y dejar el luto atrás. Por ello vuelven a unirse para ponerla en marcha con la intención de competir en un concurso contra los pueblos vecinos, pero sobre todo de empezar a mirar hacia delante de nuevo.

6/10

Crítica Rondallas 

Rondallas foto crítica.

Náufragos en busca de tierra firme

Dos años atrás, un pequeño pueblo pesquero de Galicia quedó marcado por la tragedia, por el hundimiento de un barco con la muerte de su patrón, dejando viuda, Carmen, con dos hijas, la joven Andrea y la niña Noa. Sobrevivieron sus dos acompañantes en la pesca, el segundo y gran amigo Luis, y el anciano Yayo, que perdió una pierna. Ahora Carmen mantiene una relación con Luis, que no agrada a Andrea. La idea de recuperar la tradición del pueblo de participar a comienzo de año en la tradicional competición de rondallas –singulares escenificaciones musicales con decenas de participantes y abanderados, varios estilos musicales y duración limitada– con Luis como director sustituyendo al difunto, podría ser una forma de recuperar la normalidad y pasar página.

Daniel Sánchez Arévalo, director y guionista, espoleado por una idea sugerida por el productor de Bambú Ramón Campos, entrega una historia muy humana que combina drama y comedia, al modo en que convivían en su mejor película, Diecisiete. Por tratarse de una historia muy coral con múltiples personajes en distintas situaciones vitales, donde no faltan rivalidades, y por transcurrir en una pequeña localidad, recuerda a las amables comedias británicas de la Ealing.

En lo relativo a la trama el film huye de sendas acomodaticias, señala sin ambages que la vida es dura, que los problemas existen, y que no se resuelven como por arte de magia. Parte de la solución está, por supuesto, en su reconocimiento, pero luego está también la determinación de afrontarlos con amor, espíritu de sacrificio y coraje. Y presenta situaciones dramáticas potentes, como la de Elías, amigo de Andrea que estudia música en Estados Unidos, una gran ilusión no cumplida de ella, que pese a su aspecto de guaperas risueño que ha venido a casa por Navidad, no lo ha tenido nada fácil. A la vez, a enfrentamientos como el de dos hermanos que siempre han vivido juntos y son guardias rurales, sabe imprimirles un suave humor que funciona. También hay capacidad de riesgo en el recurso a la elipsis, por ejemplo cuando se adivinan peleas o batallas campales.

Es feliz la colaboración Campos-Sánchez Arévalo, que permite elevarse por encima los sentimentalismos de fórmula habituales de las serie del primero, y de la acidez de los primeros filmes del segundo. El folclore de las rondallas tiene su encanto y también el unir en la narración problemas personales con esfuerzo colectivo. En el reparto hacen un gran trabajo los veteranos, Javier Gutiérrez, con un personaje imbuido en parte del espíritu del que interpretó en CampeonesMaría Vázquez o Carlos Blanco, junto al de los más jóvenes, Judith Fernández y Fernando Fraga, o los dos hermanos en la ficción, Tamar Novas y Xosé A. Touriñán.

 

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