- Duración: 01h 44 min
- Género: Fantástico | Aventuras
- Título original: Eragon
- Año: 2006
- Países: EE.UU., Hungría, Reino Unido
- Dirección: Stefen Fangmeier
- Intérpretes: Ed Speleers, Jeremy Irons, Sienna Guillory, Robert Carlyle, John Malkovich, Garrett Hedlund, Alun Armstrong, Christopher Egan, Djimon Hounsou, Gary Lewis, Steve Speirs, Joss Stone
- Argumento: Christopher Paolini (novela)
- Guión: Peter Buchman, Lawrence Konner, Mark Rosenthal, Jesse Wigutow
- Música: Patrick Doyle
- Fotografía: Hugh Johnson
- Montaje: Chris Lebenzon
- Distribuye
en formato doméstico: Fox
5/10
Crítica Eragon

Que la dragona te acompañe
La adaptación cinematográfica
de El Señor de los Anillos, de Tolkien, se convirtió en un fenómeno
de masas. Tampoco le fue mal a El león, la bruja y el armario,
versión fílmica de la primera entrega de Las crónicas de Narnia, de
C.S. Lewis. No es extraño que otros productores y cineastas traten de sacar
tajada al enorme tirón de las novelas juveniles de fantasía. Al veteranísimo
experto en efectos especiales Stefen Fangmeier, que ha trabajado en Parque Jurásico y El caso Bourne, le ha tocado la papeleta
de llevar a las pantallas, en su debut cinematográfico un caso insólito de
sucedáneo tolkieniano. Eragon es la obra de un joven ‘friqui’
apasionado de Tolkien y el género fantástico, que empezó a escribir esta obra
con quince años, fusilando pasajes de sus películas y novelas favoritas. Sus
padres tenían una pequeña editorial y lo publicaron, y un editor de una empresa
más grande consiguió convertirlo en un auténtico best-seller. Se supone que es
el primer volumen de la trilogía ‘El legado’, a la que siguen ‘Eldest’ y
un tercer título, aún en gestación.
La acción transcurre en Alagaësia,
mundo mítico deudor de Narnia y la Tierra Media. El tal Eragon es un
quinceañero de una aldea, que encuentra en medio del bosque una especie de gema
gigante, que resulta ser un huevo de dragón. Cuando se abre, sale de su
interior una dragona que se comunica mentalmente con Eragon, y dice llamarse
Saphira. Los soldados del despótico emperador Galbatórix acuden al lugar en
busca de Eragon y matan a su tío, por lo que debe poner pies en polvorosa con
ayuda de Brom, un anciano experto en dragones y magia.
El gran lastre del film es su falta
de elementos originales. Especialmente significativas resultan las referencias
a La guerra de las galaxias, con la que se pueden sacar muchas,
demasiadas similitudes. Existe un joven granjero, rubio, que vive con su tío y
que mira al horizonte en un plano que sólo se diferencia de su equivalente
en Star Wars, en que en aquel había dos soles, y aquí sólo uno.
Cuando matan a su tío, se va con un maestro, igualito que Obi-Wan Kenobi, ¡a
rescatar a una princesa!, mientras le persigue un tipo oscuro que se comporta
como Darth Vader.
En comparación con El Señor
de los Anillos, las batallas y secuencias de acción parecen de serie B,
como si estuviéramos ante un spaguetti-western de fantasía heroica. Los
personajes están sacados de un manual del buen guionista de aventuras, y las
frases parecen poco trabajadas. Eso sí, al menos mantiene el interés, mientras
que los efectos especiales se pueden aceptar si uno olvida los filmes de Peter Jackson por un momento. Los actores
se esfuerzan, teniendo en cuenta las circunstancias, y hasta Jeremy Irons logra salir de la papeleta
con más dignidad que en Dragones & Mazmorras, su otra
incursión en el subgénero de dragones, que era patética. Y subyacen ligeramente
algunas reflexiones, presentes en los modelos imitados, sobre la justicia, la
lealtad, el bien y el mal, la superación personal y el sacrificio.
El
nuevo Harry Potter
Le comparan ya con Daniel Radcliffe, el chico que se ha hecho
famoso por interpretar a Harry Potter. Elegido entre 180.000 aspirantes, según
la productora, Edward Speelers debuta en el cine con esta película. En un
primer momento, la legión de incondicionales de los libros (parece ser que hay
muchos), recibieron la noticia con poco entusiasmo, pues Speelers es rubio y
Eragon no. Speelers dice que se siente actualmente como su personaje, pues era
un chico corriente que a sus diecisiete años sólo pensaba en sacar adelante sus
estudios en el instituto, y de repente se vio inmerso en una aventura mágica.
Nunca había llegado a soñar que trabajaría en el cine con Jeremy Irons, John Malkovich y un maquilladísimo Robert Carlyle.
La
mascota ideal
Uno de los grandes hallazgos del film
es Saphira, la dragona, que se comunica con su jinete, Eragon, de forma poco
convencional: a través de la telepatía. El escritor del libro, Christopher
Paolini, había señalado que tenía que ser "el mejor amigo que alguien
pudiera tener". Así las cosas, había que esforzarse por crear un personaje
convincente. El diseño se inspira en el dragón que aparecía en la portada del
libro. "Pero tenía que parecer un dragón que el público no hubiera visto
nunca", dice Samir Hoon, uno de los técnicos de efectos especiales. Hoon y
su equipo estudiaron cachorros de ñu, de león y de lobo. Finalmente decidieron
que las alas se parecieran a las de un águila, pero no le pusieron plumas, sino
una mezcla de escamas y plumas que el equipo bautizó como "plucamas".
Camina como un león, por lo que el equipo pasó algún tiempo estudiando cómo se
desplazaban estos animales. Pero además, los técnicos decidieron darle un
aspecto delgado y elegante, que reforzara su carácter femenino. A lo largo del
metraje, Saphira evoluciona, pues cuando nace mide poco más de veinte
centímetros, y acaba creciendo hasta los
En las secuencias de batalla, Saphira
tiene un aspecto que recuerda a un avión a reacción. En una de las secuencias
más logradas, se enfrenta a una bestia terrorífica convocada por el malvado
Durza. Es evidente el contraste entre ambos seres, pues mientras Saphira
inspira confianza, la bestia es una mezcla entre entre tarántula y murciélago
que parece surgida de una pesadilla.
La
batalla de Farthen Dür
El címax de la película tiene lugar
en Farthen Dür, lugar en el que se alza la fortaleza de los Vardenos, en el
cráter de un volcán apagado. Para acabar con ellos, el malvado Galbatórix envía
a los Urdalos y al resto de sus tropas, por lo que se desarrolla una batalla
terrestre en la que intervienen cientos de extras reales, aunque se han añadido
por ordenador muchos de los soldados. Al empezar el combate, Eragon y Saphira
se enfrentan a Durza en el aire, pues éste va montado en una terrorífica
bestia. Se pensó en rodar esta escena en un decorado, pero finalmente el equipo
se trasladó a un auténtico volcán inactivo, en Hungría. Allí se crearon los
decorados, para que pareciera una ciudad habitada.
El
nuevo Obi-Wan
El veterano Jeremy Irons interpreta al mentor del
protagonista, un personaje clave en la línea de Obi-Wan Kenobi. "La
película me permite acercarme a un tipo de público que no estaba a mi alcance
hace unos años. Además, me atraía el personaje, Brom, retorcido y feroz, pero
en el fondo un buen hombre", explica el actor. Para prepararse el papel,
Irons se leyó la novela original. También tuvo que entrenarse en el método de
lucha que usa su personaje, según describe el autor de la obra. Al parecer es
un sistema de combate que existe en la realidad. "Es parecido al a esgrima
oriental y más esotérico que los estilos medievales ingleses. Me ejercité casi
todos los días para adquirir la fuerza necesaria en las muñecas, para
interpretar de forma convincente las escenas de lucha", comenta Irons, que
no necesitó aprender a montar, pues es un experto jinete.
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