Duración: 01h 42 min
Género: Comedia | Romántico
Título original: Last Christmas
Año: 2019
Fecha de estreno en España en cines : 29-11-2019
Fecha de estreno en España en Universal: 25-03-2020
Países: EE.UU., Reino Unido
Dirección: Paul
Feig
Intérpretes: Emilia Clarke, Michelle Yeoh, Emma Thompson, Henry Golding, Rebecca Root, Lydia Leonard, Fabien Frankel, Margaret Clunie, Boris Isakovic, Patti LuPone, Maxim Baldry, Madison Ingoldsby, Ritu Arya, Ansu Kabia, Peter Mygind, Ben Owen-Jones
Argumento: George Michael (canción)
Guión: Bryony Kimmings, Emma Thompson, Greg Wise
Música: Theodore Shapiro
Fotografía: John Schwartzman
Distribuye en cine: Universal
Distribuye en formato doméstico: Universal
Sinopsis oficial
Last
Christmas
Kate (Emilia
Clarke) deambula por Londres amargada por un cúmulo malas decisiones,
continuamente acompañada por el tintineo de los cascabeles de sus zapatos, otra
irritante consecuencia de trabajar como elfo en una de esas tiendas navideñas
que abre todo el año. Cuando Tom (Henry Golding) aparece en su vida, Kate
comienza a ser capaz de ver más allá de sus numerosas barreras, aunque resulta
demasiado idílico para ser verdad. A medida que Londres se transforma para
celebrar las fechas más maravillosas del año, todo parece ponerse en contra de
la pareja. Pero, en ocasiones, hay que dejar que caiga la nieve, saber escuchar
al corazón... y tener fe.
Crítica Last Christmas

Sentido y sensibilidad
Amable comedia
romántica navideña, inspirada por la popular canción de George Michael que da
título al film. Firma el libreto Emma Thompson –que asume además un papel
menor– con la recién llegada Bryony Kimmings, y se diría que intenta
aletear el espíritu que permitió a la primera hace años ganar el Oscar al mejor
guion adaptado, o sea el de Sentido y sensibilidad, que partía de una novela de Jane Austen.
Tras un breve
prólogo en una función navideña en una iglesia de la antigua Yugoslavia en
1990, la acción se traslada al Londres de nuestros días. Allí Kate
–originalmente Katarina– es una joven no demasiado centrada, con ligues
ocasionales, una mala relación con su familia, que emigró desde Croacia años
atrás, y en definitiva, un egocentrismo insoportable que le lleva a ser echada
de los pisos en que sus amigos la acogen; por si fuera poco, Santa, su jefa en
una tienda muy cuca de objetos navideños, demuestra tener con ella una
paciencia infinita, pues puede ser impertinente con los clientes, y tener
descuidos como el de olvidar echar el cierre al establecimiento cuando se va la
última. La aparición en la tienda de un tipo encantador, Tom, va a cambiar su
percepción de las cosas. Este joven de rasgos exóticos es voluntario en un
hogar de acogida, es atento y comprensivo, y la invita a mirar hacia arriba, al
cielo, en vez de andar siempre con una visión cortita y a ras de tierra.
¿Podría ser alguien de quien al fin enamorarse?
Paul
Feig conoció un éxito inesperado gracias a la comedia La boda de mi mejor amiga. Aquí entrega un film de
resultados desiguales, que a ratos quiere parecerse a Love Actually, aunque con un claro personaje principal.
Se agradecen sus buenas intenciones, y la protagonista, Emilia Clarke, desprende encanto, e
interacciona bien con el resto del reparto, ya sea con otros actores con
personajes de peso como Henry Golding y Michelle Yeoh, o con otros más secundarios
pero simpáticos, como los que interpretan a los desfavorecidos del hogar de
acogida, o a la pareja femenina de policías, que se diría una versión
uniformada del Gordo y el Flaco. Además esta bien apuntada la idea de cómo
pequeñas acciones hechas por amor pueden marcar la diferencia, hacerte mejor
persona, y por tanto, más feliz.
Pero la cinta es
algo tramposa en las sorpresas que nos reserva, y que no es cuestión aquí de
desvelar, aportando información relevante para adivinarlas ya bien avanzada la
trama, con toda seguridad porque la mayoría de los espectadores habrían
adivinado por dónde iban los tiros. Y algunos aspectos que prometen, como la
relación de Kate con sus padres y su hermana, tiene en realidad poco peso, al
final sólo sirve para apuntar más el egoísmo que la lastra, y el caso de la
hermana, para introducir un innecesario elemento lésbico, celebrativo de la
diversidad en boga.
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